martes, 28 de septiembre de 2010

ATENCIÓN: No permitamos que se vulnere el derecho a acceder a TODOS los métodos anticonceptivos.



SANTIAGO, septiembre 28.- La presidenta del Colegio de Matronas de Chile, fue enfática en rechazar la circular que envío el seremi de salud de la región de Coquimbo, Osvaldo Iribarren, que prohíbe al gremio recetar anticonceptivos orales, incluyendo el Levenorgestrel, más conocido como la píldora del día después.

Anita Román, dirigenta nacional, dice que la autoridad local está basando su instructivo en una legislación que no es vigente, por lo que califica de irresponsable y grave la medida adoptada por el seremi, al considerar que una persona como él no puede estar desactualizado en lo que son las normas públicas de salud.

“Creo que está mal asesorado, lo que hizo con su instructivo es crear pánico en la población, sobre todo en los más pobres y por respeto a ellos debiera renunciar, ya que una persona que no está al día y no tiene el conocimiento acabado para dirigir las políticas públicas de salud no puede estar a cargo de la seremi”, precisa.


Anita Román señala que las mujeres que pertenecen a los tres quintiles de menores ingresos de la población son atendidas en un 100% por matronas, por lo que aquellas que reciben atención de salud primaria sólo tienen contacto con las matronas, que según ella, sé están autorizadas para entregar anticonceptivos a las pacientes.

“El código sanitario fue modificado el año 1997 y establece claramente que la planificación familiar es una actividad propia de la matrona y no una actividad delegada por el médico”, aclara la profesional.

Para la presidenta del Colegio de Matronas, algunas de las consecuencias que podría tener esta orden, es el aumento de los embarazos y los abortos, lo que en su opinión sería un retroceso de treinta años frente al derecho que tiene la mujer a decidir cuántos hijos quiere concebir.

En cuanto a la entrega de la píldora del día después, también acusa al seremi de salud de discriminación, al afirmar que las personas que tienen recursos pueden comprarla en las farmacias, mientras que la única posibilidad que tienen las mujeres de bajos ingresos es adquirirlas en los consultorios a través de sus matronas.

“Lo que hace este señor Iribarren es discriminar por nivel de ingreso porque las matronas vemos a los más pobres de este país, y si a las profesionales de cabecera en la atención primaria no se les permita planificar la reproducción de estas personas, ellas obviamente van a tener más hijos y van a bajar en la línea de pobreza”, asegura.


Por Carola Oyarce Rozas
Derechos Reservados Terra Networks Chile S.A

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